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Sistema Usui de Sanación Natural
El Reiki
nos ayuda a contactarnos con la esencia de nuestro Ser, permitiéndonos
estar en sintonía con la parte más genuina de nosotros mismos, para
llevarnos nuevamente al camino de nuestro origen, brindándonos un
sentimiento de intuición con todo que nos hace encontrar en plenitud y
amor por todo lo que existe. De esta manera seremos libres de las culpas,
el miedo, la angustia, la incertidumbre, la desesperación y aún de la
enfermedad producida por estas emociones. Esta visión de Orden Superior
considera la enfermedad como una desarmonía entre nuestra vibración y la
Fuente de Energía Universal.
Hoy sabemos que la energía (llamada KI) es la unidad básica del universo y
este concepto ya era conocido por la humanidad en sus diferentes
civilizaciones. En todas ellas se hacía referencia a una fuerza de origen
desconocido a veces, que según su grado de creencias, algunos la
transformaban en religión y otros en ciencia. Todos coincidían en que esta
fuerza tenía un carácter Creador, Sanador, armonizador y se la utilizaba
como un camino de vuelta hacia la recuperación de la salud, de la alegría
y el amor, llevándose a cabo esto a través de la imposición de las manos
sobre el cuerpo de otra persona, tal como lo haría una madre cobijando al
hijo dolorido.
Estamos hablando entonces de un hecho habitual, cotidiano, simple y de
extrema practicidad, del cual todos los Seres Humanos podemos ser
receptores (en forma de tratamiento) o transmisores ( como Terapeutas
Reiki).
El hecho de transmitir energía a través de las manos nos conecta con
nuestra misión primigenia, que es la de comunicarnos y desarrollar el Amor
Universal. A su vez, esto nos religa con nuestra propia alma que es, en
esencia, amor universal.
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