El lugar
donde vas a entregar Reiki será un lugar agradable y apropiado para la sesión.
Dejar el lugar iluminado con una luz de color azul-violeta en lo posible, para
generar la vibración de la tranquilidad; música apropiada para la ocasión, suave
y rítmica, puesta a un volumen que no moleste.
Si decides encender un incienso, éste será de sándalo o de incienso. Es preciso
que le preguntes a tu paciente si desea que un incienso sea encendido. De lo
contrario, la música y la luz bastarán.
Dispón de una camilla para realizar la sesión. El o la paciente deben sentirse
muy cómodos. Puede que, en tu condición de servidor de la luz, no te sientas
cómodo por momentos, mientras entregas la energía, por alguna posición que debas
tomar.
Recuerda que has decidido hacer un servicio de amor especial a quien lo
necesita. Por lo tanto, una vez terminada tu tarea, la ley de la vida se
encargará de recompensarte con creces.Ten un vaso con agua para ti y otro para tu
paciente, por si lo necesitas. Lava tus manos antes y después de cada sesión. La
ropa que utilices para tus prácticas debe dar la sensación de liviandad e
higiene.
En general, tu actitud deberá llegar a ser
siempre, en cualquier situación de tu vida, la de un practicante de reiki.
Irradiar en todo momento esa paz, tranquilidad, alegría y vitalidad que
entregas durante una sesión. Es decir, debes no solamente parecer reikista, sino
también serlo en todo momento de tu vida. Lo puedes conseguir practicando los
cinco principios del Reiki.
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